COLABORACIONES 

 
SUMARIO:
1.-RECUERDOS DE UN ANTIGUO ALUMNO DEL INSTITUTO LUIS VIVES DE VALENCIA.
POR  JAVIER ABAD DONNICI
2.-AQUELLOS ANTIGUOS JUEGOS MEDIADO EL SIGLO XX.
POR  JAVIER ABAD DONNICI
3.- ROMANCE  DE LA ESO
ANONIMO.-REMITIDO POR JAVIER ABAD DONNICI


1.-RECUERDOS DE UN ANTIGUO ALUMNO DEL INSTITUTO LUIS VIVES DE VALENCIA.-


Carta dirigida a la Asociación de Antiguos Alumnos y
Profesores, …si existe, (supongo que sí)

Estimados profesores, compañeros, amigos todos:

El mundo de la informática me brinda hoy una alegría, que no podía
imaginar: "España dividida en autonomías pero unida por Internet".

Desde mi destino en Sevilla, como funcionario de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, Servicio de Equipamiento, en mi condición de aparejador, mientras busco datos de un centro escolar de la zona, veo la posibilidad de encontrar también datos en la Red de Centros de otras Comunidades, cosa que ignoraba y decido buscar mi antiguo y querido Instituto Luis Vives.

He intentado por diversos medios, conocer vuestra dirección de correo
electrónico y hoy, por arte de birlé... biloqué, aparece una página no
sólo con la dirección, sino además, con la foto de mi Instituto, lleno de
historia; ¡150 años nada menos! y ¡Que bonito esta!

Hubiera deseado coincidir con todos
vosotros en su celebración y poder leer las paginas del libro que con tal motivo publico nuestro entrañable amigo y profesor, D. Juan Luis Corbín Ferrer.

En la fotografía, se aprecian las obras de remodelación efectuadas
según proyecto del arquitecto D. Miguel Colomina, con la colaboración de la Unidad Técnica de la Consejería de Educación, bajo la Dirección del arquitecto D. Vicente Pastor Moreno, y del aparejador D. Arcádio Andreú Peyró. El edificio queda funcional y moderno, aunque todavía lo puedo reconocer en su diferencia.

Mi vida en este centro comenzó a los 11 años y se desarrolló entre los años 1955 a 1961, siendo su director D. José Ginér, catedrático de Filosofía y persona ejemplar, a quien pude tratar poco tiempo y que dejo una profunda huella en los alumnos de aquel año en que lo perdimos. Fue ejemplar hasta en su despedida.

Padre de familia numerosa, que habitaba la parte alta del edificio, donde los fines de semana, correteábamos jugando por esos inmensos pasillos, con los hijos de D. José y otros alumnos, portando unos fusiles (creo que de la Guerra Civil) que encontramos en una caja olvidada en el desván.

Recuerdo también, junto a dos de sus hijos, próximos a nuestra edad, a Fernando Llull Villanova y a Juan Luis Cuñat, sobrino este, de nuestra muy querida y quizá entonces poco comprendida, catedrática de Lengua y Literatura, la Srta. Mª Esperanza Carolina Reig Salvá que junto a D. Fernando Dicenta, y con mejor ó peor fortuna, aunque siempre con su mayor entusiasmo y empeño,
intentaron des-asnar a aquellos alumnos, inculcándoles el amor por la cultura y las letras.

Recuerdo sus comentarios de texto, análisis morfológicos y sintácticos, efectuados sobre libros propuestos que obteníamos de préstamo en la biblioteca.

Biblioteca,... vetusta biblioteca…, de peculiar olor, en el ala derecha del edificio, con acceso por la c/ San Pablo, junto al local-casa que ocupaba D. José, bedel-portero que efectuaba las reparaciones del mobiliario en el taller de carpintería dispuesto en la propia vivienda,...

Era un hombre bondadoso y afable, muy mayor..., pienso que debía estar ya jubilado..., pero, tan unido a la vida del edificio, que casi era una piedra más en su conjunto.
Subiendo por la escalera, en la 2ª planta, se encontraba la biblioteca y su bibliotecario, hombre diligente y disciplinado, ordenado hasta la exasperación para aquellos niños que éramos.
Vestía manguitos y guantes de lana, con agujeros en los dedos, que llamaban nuestra atención, para mejor pasar las hojas de los libros.

Con frecuencia se le desprendía un “hilillo liquido”, de la nariz de aquel hombre. Hoy pienso que, quizá, producto de un proceso alérgico por el polvo que flotaba en el ambiente, él nos enseñó a amar y cuidar los libros.

El ritual para pedir un libro, se repetía indefectiblemente.

Primero nos reñía, cuando al entrar en la sala sin saludar, nos apoyábamos con indolencia en el amplio mostrador de madera.
¡Eran importantes las actitudes!,..; así lo llamaba.
Después de localizar el libro solicitado, en unos pequeños cajones clasificados con letras iniciales, en los que asomaban las fichas donde quedaba registrada, la historia del libro y también la del lector, pasaba a continuación a las inmensas estanterías de madera, repletas de libros alineados en perfecto orden.
Después, en un extremo del mostrador, tiraba con sumo cuidado de un gran rollo de papel de estraza y nos enseñaba a forrar los libros para cuidarlos y alargar su vida. Todavía hoy conservo esta costumbre en memoria suya.
Con Carola (así la llamábamos en privado) conocí el teatro, en el Paraíso del Principal: "Ana Cristy",

"Un trono para Cristy",
"El comprador de horas",
"Edipo Rey"...etc.
Obras representadas por Nuria Espert y Ramón Corroto, que luego servían en clase, para hacer comentarios sobre las obras.
Recuerdo a De Lis y a Vincent (eran sus preferidos). Supongo que hoy destacaran en el mundo de las letras.

Profesores, entonces cate-dráticos (algún día pensé que la etimología de este nombre, deriva de la actitud de "catear").

¡Qué grandes profesores y cuánto le debemos a sus enseñanzas y desvelos!
Nos pusieron el embrión, los cimientos, de lo que después hemos desarrollado.

D. Pío Beltrán, además de sus ciencias de cálculos matemáticos, nos enseñó que en clase profesor y alumno son señores:

Uno por definición y el otro porque intenta serlo. Ambos en clase, con chaqueta y corbata, pues "el hábito hace al monje".
D. Carlos Ibáñez, (que más adelante volvería a encontraren la Escuela de Obras Publicas de Madrid) y D. José Benaches (al que había tratado anteriormente en el colegio de los P.P. Dominicos).

En Geografía e Historia, D. Luis Querol Rosso (hermano de D. Leopoldo el famoso concertista de piano) y D.ª Hortensia "Genoveva", para sus alumnos, siempre afectiva y maternal, era un contrapunto en medio del rigor reinante, que agradecía el joven y despistado alumno.

D. Severiano Gogh, nos enseño Física y Química, además de los efectos devastadores del habito de fumar y a tomar apuntes en clase al ritmo de la palabra.

Lo recuerdo como si lo viera ahora, con su largo abrigo verde cruzado, casi hasta los pies, mirada de listeza tras unas pequeñas gafas redondas y finas, dedos quemados por la nicotina del tabaco, de tanto fumar, recuerdo que apuraba las colillas con fruición.
Tenía poca salud lo denotaba su aspecto delicado, ya había sufrido una operación de pulmón.
La clase de Religión, D. Rufino, D. Antonio y finalmente D. Juan Luis Corbin Ferrer, hermano del mártir ejecutado en un buque prisión en Bilbao, entonces en proceso de beatificación, según contaba.
Con él hicimos el viaje de fin de bachiller, visitando Daroca, Monasterio de Piedra, Zaragoza, Madrid, El Escorial, Aranjuez y regreso a Valencia.
El viaje fue en pullman-tur -de Viajes Metropol, en ambiente de compañerismo y lleno de visitas culturales.

Como personas responsables del viaje, el Padre Corbin (un compañero y amigo mayor) y D. José Benaches (la autoridad); los compañeros: José
Ramón Roca Ribera (Presidente del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Valencia), José Minguez (aparejador), José Torres (farmacéutico), Pellicer (supongo que médico), Pomar (quizás químico, era el preferido de Gogh), Montijado y Moscardó (pienso que, ambos médicos), Carlos Barra ( creo que finalmente Ingeniero Agrónomo, además de yudoca, concertista de piano, compositor y sabe Dios cuantas cosas mas…). Todos ellos aparecen en las fotos que conservo de aquel viaje.

En mi destino anterior, Cádiz, donde he vivido 22 años, he tenido ocasión de
tratar a Jesús Cañadas, otro compañero, hoy médico en ejercicio en aquella ciudad.


Sr. Gavilá y Sr. Antoli con sus clases de Gimnasia nos inculcaron el
espíritu de superación en el esfuerzo, en aquel gimnasio casi vacío,
donde podía leerse sobre la pared "Mens Sana in Corpore Sano".

Eran los mensajes a transmitir, máximas que regían la vida del estudiante ("Ora et Labora"), las competiciones deportivas, las Olimpiadas Escolares, equipos de baloncesto...etc.
Deporte mezclado con cigarrillos comunales, fumados a hurtadillas en los recreos, ¡Chama, chama...que se acaba!, así urgíamos al compañero para que siguiera la ronda del botafumeiro compartido.
Celtas cortos y largos, Ideales, Peninsulares,
Bisonte, etc., y cuando escaseaban los recursos, papel de prensa,
"raboseta" ó "llaboretes".

D. José Mariné y el Latín, la Guerra de las Gálias, Termópilas y del
Peloponeso, .......aquellos niños sabíamos hasta latín.

D. Luis Grandía y D. José Gálvez nos enseñaron francés. Gracias a ellos pude acceder a prohibidas lecturas: París Mach, Ruedo Ibérico, Morir en Madrid…, etc., y demás elementos del elenco revolucionario como correspondía al Mayo-68.

D. José Carreres, que además del idioma, enseñaba educación y
conducta de marcado estilo inglés.

D. Emilio "El Andaluz", al que sucedió, como a Viriato, su hijo, creo que médico además de pescador.

Ellos nos enseñaron el mundo del microscopio, los cultivos de amebas poniendo perejil en remojo durante semanas y demás Ciencias Naturales y también, a los que compartimos su afición, a atar los anzuelos en el arte de la pesca, tarea muy complicada, parecida a la de atar moscas por el rabo.
D. José Puig, en Formación del Espíritu (entonces Nacional), la iza de bandera a las 9,00 tras la misa que celebraba D. Antonio en la Iglesia de San Pablo, formados todos, agrupados por cursos en el patio (prietas las filas........), a los acordes del Himno Nacional, que sonaba en el altavoz situado sobre la fuente.... igual que ahora,.. ¡ESPAÑA!..¡UNA!..¡GRANDE!..¡LIBRE!..Igual que ahora.
DISCIPLINA, ORACIÓN Y TRABAJO, "MENS SANA IN CÓRPORE SANO", "ORA ET LABORA".
Sin olvidar al Sr. Sansaloni director del coro del Instituto además de la Escolanía de la Virgen de los Desamparados
De todos vosotros y también de los perdidos en la memoria, con nuestras penas y
alegrías, conservo gratos recuerdos que me acompañaran siempre.

A vosotros, que crecisteis conmigo,
compartiendo risas y juegos, mi agradecimiento por ser mis compañeros.

GRACIAS!!!!

Fdo: Javier Abad Donnici


2.-AQUELLOS NUESTROS JUEGOS MEDIADO EL SIGLO


Cuando los colegios no tenían las dotaciones de ahora, y no existían los ordenadores, la play, el tamagochi  o la Nintendo, los juegos de calle y de “pandilla” fueron protagonistas de nuestras infancias durante décadas, hasta  que  cedieron  el testigo a los juegos electrónicos, dejando casi en el olvido a los tradicionales juegos que durante tantos años inundaron las calles de pueblos y ciudades; entonces no ocupadas por el tráfico rodado. La calle era del “peatón” y el pandillero agresivo o el drogota marginal,   no habían nacido y si lo hubieran o hubiesen hecho, bastaba el guardia, que junto al sereno,  constituía la autoridad suficiente. 
Hoy, por norma general, aunque todavía hay excepciones, la calle ya no es un sitio para jugar; los juegos tradicionales se limitan, en el mejor de los casos, al patio del colegio.
 Los hijos ya no juegan a lo que jugaban sus padres……. pero,…. ¿a qué jugaban?  y ¿a qué juegan los niños de hoy?
Las niñas y los niños rara vez jugábamos juntos, nuestros juegos eran diferentes. Ellas preferían  “Les telles”, o” el sambori”, eran juegos de niña junto a” la comba”, “los dubles”,” el diábolo” o ”el aro” que después pasaría a llamarse “hula hop”, pero eso fue con el desarrollo.
Nuestros juegos, algo violentos, no eran siempre los mismos, cambiaban  con las estaciones del año y con los caprichos del momento...dependiendo de las circunstancias y numero de amigos reunidos. 
El juego “del clavo” para unos y “cortar terreno” para otros, era juegos de otoño, con las lluvias el terreno reblandecido y permitía jugarlo en los jardines de la Gran Vía de Marques del Turia, a la salida o a la  entrada del colegio, - por aquel entonces estudiaba en el Colegio de los R.R.P.P. Dominicos – También en el Instituto, jugábamos en el patio de la calle Játiva, entonces de tierra y siempre cuidando que no nos vieran las navajas empleadas para el caso.
¿Y qué hay? de” los chavos negros”,” las tabas”, “el pico-pala”, “el salta-cabrilla” con aquel sonsonete de. -”.a la una la mula”, “a las dos la coz”, a” las tres la cula de san andrés”-  o “el churro-media manga-mangotero, dime lo que es”  también llamado “faba, monta y calla”.
 Así recuerda Jorge mi compañero de juegos, de 63 años, alguno de los juegos que protagonizaron horas y horas de nuestra infancia y juventud.
 Marcábamos un círculo en el suelo y teníamos que conseguir que los chavos del otro jugador se salieran fuera, al tirar los nuestros con puntería certera. 
Tirábamos las tabas –huesos de rodilla de vacuno- al aire, girábamos la mano y tenía que caer sobre el dorso, sin caer a tierra”. 
También recuerdo, las chapas y el trompo – que decorábamos con colores muy personales y al que los más aguerridos, afilaban la punta metálica  con la intención de partir el trompo del contrario,  en duelos callejeros.  
Nuestras colecciones de billetes del antiguo” trenet”, o los cromos de D. Marcelino Tombolahechea, que no era otra cosa que el dorso de los boletos de la tómbola que el Arzobispo D. Marcelino Olaechea Loizaga instalaba en la Plaza de la Reina, para recoger fondos con fines benéficos, con los que montábamos interminables partidas, a la voz de “¡Mambrullo! ¡Levanta el puño!”, como hacen hoy los chavales con los cromos. 
 Entonces se jugaba mucho a fútbol y al  frontón en la calle, cosa que ahora es prácticamente imposible y no podemos olvidar los fantásticos partidos de futbol con chapas o botones decorados con el escudo de nuestro equipo; y aquellas alineaciones futbolísticas, que recitábamos de carrerilla, cual interminable lista de 32 Reyes Godos. 
            Formaban la alineación del Valencia Club de Futbol: Quique, Quincoces II, Monzó, Sócrates,Pasieguito, Puchades, Mañó, Fuertes, Badenes, Buqué y Seguí; aquel año1954 y siendo entrenador Jacinto Qincoces  ganaron la Copa, la tercera  en la historia del Valencia.
            Las canicas ó las bolas, eran otro recurso. Éstas podían ser  de cristal, piedra, cerámicas, metálicas,……. “chivas, pie bueno, tute, matute y güa”. Las metálicas y de piedra eran las mas valoradas pues rompían al chocar las bolas del adversario.


Había que tener imaginación para procurarse la distracción necesaria,  y de esto, los niños andábamos sobrados.
            Las pistolas hechas con pinzas y los silbatos. Estos se hacían a final de curso, cuando llegaban al mercado los albaricoques elemento imprescindible. Se practicaban dos orificios frotando sobre los bordillos de rodeno, se extraía la almendra de su interior con lo que el silbato estaba hecho.
Quizá éramos menos libres, pero no lo sabíamos, calle y jardines eran nuestros, crecimos protegidos y sin temor. 
Es cierto que, con menos cosas, pero rodeados del cariño de padres, hermanos y abuelos. 
“ + Cosas – Padres – Hermanos - Familia” = FELICIDAD????”


No tengo clara la ecuación y que la situación actual dé más felicidad a los niños. Con toda seguridad las nuevas generaciones, revisaran los programas establecidos, aunque el daño ya estará hecho. 
Ciudadanos sin afectos, sin  valores, sin formación intelectual, con escaso o  nulo conocimiento del lenguaje. Tal vez,  interese el individuo sin capacidad crítica; así es más fácilmente manejable y manipulable. El hombre-robot, venderá su libre albedrío por un plato de lentejas Esaú.
Vaciemos al individuo de todo, para llenarlo después de lo que convenga, según el momento. Creo que puede ser oportuno releer a   George Orwell.
1984, La novela  Es una las cien mejores novelas de ciencia ficción del siglo XX; adjunto enlace correspondiente, para el que desee profundizar en los conceptos manejados, merece la pena y resulta asombroso el paralelismo entre la ficción de la novela y la realidad que nos envuelve, verdaderamente “profético”. http://www.bibliopolis.org/articulo/1984.htm
Dejo abierta la interrogante, para que voces mas autorizadas que la mía, marquen los rumbos por los que la Asociación de Antiguos Alumnos  del Instituto Luis Vives de Valencia, debe caminar, en aras de una mejor educación para nuestros  hijos y nietos; razón principal de nuestra existencia. –“Velar porque día a día, la educación y las enseñanzas que se imparten en nuestro centro, sean igual o mejor que la que recibimos”
Hay a quien no le gustan estas fiestas, porque le parecen tristes, y tienen razón, pues no nos acompañan aquellos con quienes vivimos las Navidades de la infancia.


La verdad es que algunos celebramos el nacimiento del Niño Dios y otros el 
Solsticio de invierno; pero en cualquier caso, celebramos el inicio de algo que 
esperamos sea mejor.
 Con mis mejores deseos de Paz, Amor y Fraternidad en estas Navidades, para todos vosotros, compañeros de risa y juegos. 


Javier Abad Donnici  







3.-ROMANCE DE LA ESO

Dicen que va en retroceso
la enseñanza de la E.S.O.

Comprobarlo un padre quiso
y asaltó, sin previo aviso,
a su hija de quince años,
que, con modales huraños,
con evidente impaciencia,
con tono de displicencia
y prostibulario atuendo,
así le fue respondiendo:

- ¿Cuándo vivió Alfonso Sexto?
- No está en mi libro de texto.
- ¿Y está Felipe Segundo?
- A ese siempre lo confundo.
- ¿Y doña Juana la Loca ?
- En este curso no toca.
- Di algún monarca absoluto.
- No lo dan en mi instituto.
- ¿Y cuándo se perdió Cuba?
- Ésta... ¡tiene mala uva!


- Pues di un pintor español.
- Eso no entra en el control.
- ¿No sabes quién fue Picasso?
- No. De esas cosas, yo paso.


- ¿Cuándo acabó la Edad Media ?
- Pues vendrá en la Enciclopedia.
- ¿Y las Navas de Tolosa?
- ¡Me preguntas cada cosa...!
- ¿Y qué fue la Reconquista ?
- Si me dieras una pista...
- ¿A qué equivalen mil gramos?
- ¡Pero si eso no lo damos!


- ¿Qué son los números primos?
- Eso tampoco lo dimos.
- ¿La ecuación de primer grado?
- Pues tampoco la hemos dado.


- ¿Y sabes mucho latín?
- ¡Lo dices con retintín...!
-Y tampoco darás griego
- ¡Se escribe raro! ¡Me niego!
- ¿Quién fue Ortega y Gasset?
- Lo miraré en Internet.


- ¿No estudias filosofía?
- ¿Para qué me serviría?


- ¿Y has dado Literatura?
- No lo sé... No estoy segura.
- ¿Quién compuso  "La Odisea'"?
- No tengo ni puta idea.
- ¿En qué obra está Calisto?
- ¡Y yo qué sé!  ¡No lo he visto!
- ¿Y Gonzalo de Berceo?
- No viene en el libro, creo.
- ¿Y Calderón de la Barca ?
- ¡Uy, papi, no me seas carca!
- ¿Clarín, Baroja, Unamuno....?
- Pues no me suena ninguno.
- ¿Algún autor del Barroco?
- De eso sé bastante poco.
- ¿Quién fue el Manco de Lepanto?
- Papá, no preguntes tanto.
- Pero, ¿no leéis a Cervantes?
- ¡A ése lo leerías antes...!
- Lo tuyo, hija, es deplorable...
- Pues he sacado notable.


- Y de ciencias, ¿sabes algo?.
- Me voy, que esta noche salgo.
- Pero, entonces, tú... ¿qué sabes?
- ¡No me esperéis; tengo llaves!

Y el padre quedó perplejo:
al mirarse en el espejo
se notó cara de idiota.
Musitó una palabrota
y fue a meterse en la cama.
Así acaba este epigrama.